¿Deberían tener derechos los robots?


A ojos de la mayoría de los expertos y de las personas en general, se trata de una pregunta ociosa, risible o, en el mejor de los casos, demasiado prematura y por tanto no merecedora de consideración. La opinión generalizada de la comunidad robótica (científicos, ingenieros y fabricantes) es que hay otras cuestiones más urgentes a las que dedicar esfuerzos y recursos, incluso dentro del ámbito de la ética y la legislación.
El robot no posea ningún derecho, aunque sea objeto de una disposición legislativa. El impacto que los robots están empezando a tener en las sociedades avanzadas, y que se verá notablemente acrecentado en los próximos años, hace que el debate ético sea inevitable, necesario y que implique a todos los actores, desde el científico y el tecnólogo hasta el usuario final, pasando por el fabricante, el programador y el legislador
La presencia y las acciones de robots fuera de entornos controlados, como la industria o los laboratorios, plantea espinosas cuestiones relativas a la seguridad personal, la salvaguarda de la privacidad y la dignidad, el impacto ambiental y socioeconómico, etcétera. Las leyes, que regulan derechos y obligaciones, son el instrumento del que se dota la sociedad para proporcionar un contenido práctico y ejecutivo a los principios éticos de los que se derivan. Todas las iniciativas legislativas relativas a los robots abundan en aspectos que atañen a la responsabilidad civil de sus actos. Por ejemplo, la resolución del Parlamento Europeo del 16 de febrero de 2017, con recomendaciones sobre normas de derecho civil sobre robótica, contempla incluso «crear a largo plazo una personalidad jurídica específica para los robots, de forma que, como mínimo, los robots autónomos más complejos puedan ser considerados personas electrónicas responsables de reparar los daños que puedan causar, y posiblemente aplicar la personalidad electrónica a aquellos supuestos en los que los robots tomen decisiones autónomas inteligentes o interactúen con terceros de forma independiente». 

El Derecho de los robots





Los robots han salido de las cadenas de montaje de las fábricas para circular por las carreteras, como sucede con los primeros prototipos de coches o camiones autónomos, para volar en espacios aéreos más bajos para entregar mercancías por medio de drones o realizar reconocimientos para detectar construcciones no declaradas. También están reemplazando a los electrodomésticos para crear hogares conectados e inteligentes, y están viajando a lugares más allá de la capacidad humana para abrir nuevas fronteras al descubrimiento espacial.
Próximamente, las administraciones públicas y los tribunales de justicia tendrán que lidiar con procedimientos relativos a todos ellos. A medio plazo, los robots interactuarán progresivamente de manera autónoma e independiente del control humano, con la posibilidad de que incluso las personas se hibriden con exoesqueletos para mejorar o restablecer sus funciones fisiológicas.


Comentarios